Me gusta la gente que vibra,
Que no hay que empujarla,
Que no hay que decirle que haga las cosas,
Sino que sabe lo que hay que hacer
Y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños
Hasta que esos sueños se apoderan
De su propia realidad.
No había manera de hacerte comprender que así no llegarías nunca a nada, que había cosas que eran demasiado tarde y otras que eran demasiado pronto, y estabas siempre tan al borde de la desesperación en el centro mismo de la alegría y del desenfado, había tanta niebla en tu corazón desconcertado.